- El alcalde de Ixtapaluca, Felipe Arvizu, es señalado por autorizar viviendas irregulares, tala de árboles y la destrucción del último cerro de Ayotla.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum convoca a México a reforestar, proteger los bosques y recuperar los espacios naturales, Felipe Arvizu hace exactamente lo contrario en Ixtapaluca: permite que los árboles sean derribados para abrirle paso a más casas y fraccionamientos.



Habitantes de Ayotla denuncian que el gobierno municipal autorizó la construcción de nuevas viviendas dentro del ejido y la intervención de uno de los últimos cerros que sobreviven al crecimiento urbano desordenado de Ixtapaluca.
Felipe Arvizu pretende entregar al cemento uno de los últimos pulmones ambientales de Ayotla. En lugar de proteger el territorio, preservar los árboles y garantizar el derecho de las familias a un medio ambiente sano, su administración permite que la expansión inmobiliaria avance sobre una zona natural que pertenece a toda la comunidad.



La contradicción no puede ser más clara: Sheinbaum siembra árboles; Arvizu permite que los derriben. El Gobierno de México busca recuperar los ecosistemas; el Gobierno Municipal de Ixtapaluca entrega el territorio a la expansión inmobiliaria.
Los habitantes exigen la suspensión inmediata de las obras, una inspección ambiental independiente y la intervención de las autoridades estatales y federales para impedir que el daño sea irreversible.
El cerro de Ayotla no es un terreno disponible para el negocio inmobiliario: es patrimonio ambiental de toda la comunidad.







